Cómo aumentar la fuerza muscular en las piernas para aliviar dolores

Las actividades cotidianas pueden parecer banales para los que no sufren dolores corporales o incluso discapacidades, por ejemplo. Para aquellos que no tienen la fuerza muscular para hacer los deberes del día, las cosas mínimas pueden ser un verdadero martirio.

En este caso, las piernas son la región más importante y, al mismo tiempo, afectadas por la edad, el cansancio físico, el estrés, la osteoporosis, la menopausia y muchos otros factores negativos que pueden inhibir la rutina normal.

Si te preguntas “debilidad muscular en las piernas, ¿a qué se puede deber?“; en realidad, las causas pueden ser variadas. Aunque algunos de los factores más importantes son:

  • Trastornos musculoesqueléticos y del tejido conjuntivo: polimiositis, fibromialgia (una de las más frecuentes).
  • Resfriados o virus de la gripe.
  • Lupus.
  • Exceso de ejercicios físicos
  • Distensión muscular causada por la carga de pesas, por ejemplo.
  • Falta de estado físico por inactividad o sedentarismo.

Con los músculos de las piernas ya debilitados, la sobrecarga en la región de la columna impacta negativamente en el poder de ir y venir, y la locomoción se pierde con el tiempo. Por lo tanto, hay que prevenir y tratar este tipo de lesiones.

¿Cómo adquirir más fuerza muscular en las piernas?

Conoce los consejos para optimizar el proceso contra la debilidad muscular en las piernas.

Inclínate: aumentar la fuerza en las piernas requiere agacharse, trabajar glúteos y muslos. Con la ayuda de un palo de escoba, imita el movimiento de sentarte en un ángulo de 90 grados. Lo ideal es realizar este ejercicio por, al menos 15 veces.

Salta la cuerda: parece juego de niños, pero saltar la cuerda es excelente para dar más tonificación a las piernas. Es sinónimo de fuerza y vigor. Hazlo por, al menos, 5 minutos al día. Este es uno de los ejercicios más recomendados para conseguir aumentar la fuerza muscular en las piernas.

Sentadillas: Ponte de pie con las piernas separadas, situando cada pie en paralelo con los hombros. Con la mirada al frente, flexiona las piernas, descendiendo los glúteos en dirección al suelo, manteniendo sin levantar las plantas de los pies. Mientras desciendas, la espalda debe estar recta y las rodillas y la cadera flexionadas. Si el movimiento está bien ejecutado, las rodillas no deben sobresalir más allá de la punta de los pies y la flexión de las rodillas no debe determinar un ángulo inferior a 90 grados entre muslos y parte inferior de las piernas. 

Lounge: Para realizar este ejercicio, que además de las piernas fortalece los glúteos, nos colocamos de pie y damos un paso al frente con una de las piernas, sin que la rodilla sobrepase la altura de la punta del pie. Bajamos la cadera hasta que el cuádriceps quede en paralelo con el suelo. Adoptando una posición similar a la de la salida en una carrera. La pierna de atrás se flexiona hasta que casi toquemos el suelo con la rodilla, y volvemos a la posición inicial. Como se trabajan las piernas de forma separada, es necesario ir alternando ambas.

Descansa: debilitado o no, cansado o no, tomarse un tiempo para relajar las piernas es primordial. El esfuerzo sobre ellas no debe ser excesivo, aunque muchos practicantes de ejercicios físicos crean lo contrario. Así mismo, el descanso es necesario para que los músculos crezcan y se regeneren.

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